Yoga significa UNIÓN. Se trata de una disciplina milenaria que se inició como un camino filosófico para superar limitaciones de la consciencia (según la base filosófica del yoga, los seres humanos estamos desconectados de nuestra esencia, siendo en realidad uno con el todo: unidad universal o ‘ser’). A través de las prácticas del yoga conseguiríamos superar esa ignorancia que era la base de nuestro sufrimiento, accediendo a una claridad mental que nos llevaría a la realización o superación de esta errónea forma de ver el mundo y que nos permitiría trascender los límites que esa falta de claridad nos causa.

El yoga ha sobrevivido hasta nuestros días experimentando evolución y desarrollo que lo han ido modificando y adaptando a las circunstancias de cada época. Pero la base, su esencia, sigue siendo lograr la unión entre CUERPO, MENTE Y ESPIRITU, para alcanzar un estado de plenitud basado en descubrir aquello que no es temporal ni cambia: una esencia pura en cada uno de nosotros capaz de armonizar estos elementos de nuestra naturaleza para obtener el equilibrio que nos permita la estabilidad y calma que es capaz de hallarse y mantenerse a pesar de los elementos externos e internos que la desestabilizan. En la actualidad la faceta mental y espiritual del yoga queda en un segundo plano y, normalmente, accedemos a su práctica a través de su vertiente física. Esto es lógico porque en nuestro tiempo la sensación de inestabilidad, desequilibrio y falta de serenidad solemos percibirla y somatizarla en nuestro cuerpo.

El yoga que practicamos hoy es la parte del mismo que llamamos ‘HATHA YOGA’, consistente en asanas (posturas), pranayama (control de la respiración) y meditación. Es probable que una vez avancemos en el camino físico del yoga experimentemos, de forma natural, interés por seguir avanzando en el conocimiento de sus principios y podamos acceder a esa otra vertiente mental y emocional que nos permita conocer con amplitud toda la capacidad de esta disciplina para contribuir a nuestro desarrollo personal. En cualquier caso, este recorrido es muy personal y cada uno lleva su ritmo.

El movimiento va conduciendo a la mente hacia ese estado de foco que genera paz y nos centra.

 

Practicar YOGA en la actualidad, por lo tanto, no está alineado con ningún credo o dogma; se trata de una práctica de posturas y ejercicios de respiración que buscan generar una mayor consciencia del movimiento y, a través de él, de nuestro estado. Un camino de autoconocimiento a través del que mejorar la escucha sincera sobre nuestras sensaciones, emociones, pensamientos y «forma de estar» en el mundo.

La práctica de YOGA está orientada, finalmente, a alcanzar un estado de meditación que es un concepto algo «imponente» pero que en su versión más sencilla podemos relacionar con la capacidad de atención plena, algo a menudo difícil porque vivimos sometidos a muchos estímulos y sujetos a mucha dispersión. El movimiento va conduciendo a la mente hacia ese estado de foco que genera paz y nos centra. Pero cada uno somos diferentes y necesitamos un tipo de práctica específica; por eso el YOGA actual ha canalizado su práctica a través de diferentes estilos. Hay quien alcanza mejor este estado de atención mediante una práctica más lenta y otros necesitamos un movimiento fluido y en el que se entrelacen las asanas.

Esperamos que si ya eres practicante encuentres en nuestra sala el entorno agradable para acompañarte en tu rutina de yoga; y si eres principiante, nos encantará recibirte e irte guiando en este recorrido tan apasionante. Nuestra forma de entender y practicar yoga está orientado a conectar cuerpo y mente, mejorando la relación con nosotros mismos y la sensación de bienestar. Queremos cuidarte y ayudarte a crear una rutina que te acompañe y te ayude a conocerte y sentirte bien en tu piel. Te esperamos en cualquiera de nuestras clases.